¿Qué micrología?


Según la definición arriba expuesta, la palabra Micrología viene de micros (pequeño) y de logos (tratado o discurso). Se refiere a la ciencia o tratado que se ayuda de un microscópio para estudiar las cosas más pequeñas o mínimas existentes en la naturaleza. A decir de esta definición, la palabra también vale para denominar un modo de hablar breve y conciso; además de que despectivamente sirve para calificar un discurso frívolo. Si una micrología refiere al estudio de las cosas pequeñas de la naturaleza con ayuda de un microscópio, ¿cual sería el instrumento para estudiar las cosas pequeñas de la vida en sociedad? ¿de qué herramienta se serviría una micrología social? ¿Cuál es su microscopio? A decir de una posible respuesta, si se toma en cuenta que lo social es algo que se construye significativamente, el lenguaje vendría a ser ese instrumento del cual una micrología social podría avalarse para estudiar las cosas mínimas, no por ello menos significativas, de la sociedad. No obstante, al darle sentido a lo social, siendo que es aquello que compone sus partes mínimas, el lenguaje construiría dicho instrumento sin llegar a cancelarse o disolverse como objeto de estudio.
Dado que está permanentemente diferido de la realidad de las cosas y siempre se refiere a otra cosa de lo que dice y de lo que es, el lenguaje nunca remite directamente ni a sí mismo ni a la cosa a la que refiere, ya que todo en el lenguaje es lenguaje indirecto. Por eso una micrología social no implica la disolución de lo social, sino un acercamiento a lo social através de un conjunto de abstracciones conceptuales que el lenguaje permite efectuar respecto a sus propios sucesos. Si bien conlleva una reflexión relativa a la dimensión "micro" de la sociedad, tampoco deja de tomar en cuenta que esa dimensión es una dimensión cuya discernibilidad escapa pese de ser constitutiva. Y si bien puede decirse que se trata de una nueva especie de microsociología, también se trata de una nueva pragmática que distiende los gránulos de la representación social de las cosas. La microsociología no puede conceptualizar la interacción dada entre lo "macro" y lo "micro" sin lograr romper la rigidéz de su postura teórica y dar cuenta de las segmentaciones finas que trazan sus marcos de referencia. Una micrología social requiere entonces de una atmosféra discursiva propia para darle visibilidad a una textura molecular correlativa al gran conjunto molar que constituyen las representaciones "macro" sociales.
Los apuntes que ofrecen Gilles Deleuze & Félix Guattari tanto de la sociología de Gabriel Tarde como de la microfísica de Michel Foucault (véase "Mil mesetas", el capítulo sobre Micropolítica y segmentaridad, pero también la extensa nota de Deleuze respecto a Tarde en "Diferencia y Repetición") señalan que desde el punto de vista de la óptica micrológica, una sociedad no se define por la contraposición de sus representaciones colectivas, sino por las líneas de fuga que se les escapan y que vuelven a ellas para modificarlas en su significado. La dimensión "macro" de la sociedad está siempre inmersa en una dimensión "micro" que modifica sus representaciones. La sociedad está pues compuesta de creencias y deseos que constantemente fluyen y escapan al significado de las cosas. En el sentido de que no hay representación colectiva que las contenga, sus flujos no se quedan en un individuo sino que se propagan de un individuo a otro. Y es que una representación colectiva conlleva un centro de poder que la proyecta sobrecodificando los flujos de deseo que se le escapan en un movimiento de relación inversa. Si bien centro y flujos mantienen esta correlación que les resulta intrínseca, siempre son complementarios y coexistenciales el uno con el otro, pero sólo en términos diferenciales: el centro de poder sólo puede detener y atrapar al flujo en un plano que no es de éste, mientras que el flujo por su parte escapa a la atracción del centro siguiendo una progresión dada en su propio plano.
En todo caso, la cuestión es ver cómo un fenómeno social determinado se entreteje desde una dimensión "micro" cuyo flujo se codifica y se proyecta en el laminado de una representación de lo "macro”. Pero siempre hay que atender el hecho de que una micrología es algo más que una abstracción útil para pensar analógicamente el tipo particular de problemas que se hacen visibles en la representación fija de lo social: ya que esos problemas siempre tienen texturas microsociales tras bastidores. El diseño de una micrología social implica así un instrumento conceptual de doble aumento, es decir, un instrumento transversal como puede ser un microscopio de lo social, para abstraer esas texturas microsociales desde la representación que alimentan en el seno de su reproducción discursiva, y donde el lenguaje indirecto se efectúa con eficacia. Todo ha adquirido pues, la claridad del microscopio.
Dado que está permanentemente diferido de la realidad de las cosas y siempre se refiere a otra cosa de lo que dice y de lo que es, el lenguaje nunca remite directamente ni a sí mismo ni a la cosa a la que refiere, ya que todo en el lenguaje es lenguaje indirecto. Por eso una micrología social no implica la disolución de lo social, sino un acercamiento a lo social através de un conjunto de abstracciones conceptuales que el lenguaje permite efectuar respecto a sus propios sucesos. Si bien conlleva una reflexión relativa a la dimensión "micro" de la sociedad, tampoco deja de tomar en cuenta que esa dimensión es una dimensión cuya discernibilidad escapa pese de ser constitutiva. Y si bien puede decirse que se trata de una nueva especie de microsociología, también se trata de una nueva pragmática que distiende los gránulos de la representación social de las cosas. La microsociología no puede conceptualizar la interacción dada entre lo "macro" y lo "micro" sin lograr romper la rigidéz de su postura teórica y dar cuenta de las segmentaciones finas que trazan sus marcos de referencia. Una micrología social requiere entonces de una atmosféra discursiva propia para darle visibilidad a una textura molecular correlativa al gran conjunto molar que constituyen las representaciones "macro" sociales.
Los apuntes que ofrecen Gilles Deleuze & Félix Guattari tanto de la sociología de Gabriel Tarde como de la microfísica de Michel Foucault (véase "Mil mesetas", el capítulo sobre Micropolítica y segmentaridad, pero también la extensa nota de Deleuze respecto a Tarde en "Diferencia y Repetición") señalan que desde el punto de vista de la óptica micrológica, una sociedad no se define por la contraposición de sus representaciones colectivas, sino por las líneas de fuga que se les escapan y que vuelven a ellas para modificarlas en su significado. La dimensión "macro" de la sociedad está siempre inmersa en una dimensión "micro" que modifica sus representaciones. La sociedad está pues compuesta de creencias y deseos que constantemente fluyen y escapan al significado de las cosas. En el sentido de que no hay representación colectiva que las contenga, sus flujos no se quedan en un individuo sino que se propagan de un individuo a otro. Y es que una representación colectiva conlleva un centro de poder que la proyecta sobrecodificando los flujos de deseo que se le escapan en un movimiento de relación inversa. Si bien centro y flujos mantienen esta correlación que les resulta intrínseca, siempre son complementarios y coexistenciales el uno con el otro, pero sólo en términos diferenciales: el centro de poder sólo puede detener y atrapar al flujo en un plano que no es de éste, mientras que el flujo por su parte escapa a la atracción del centro siguiendo una progresión dada en su propio plano.
En todo caso, la cuestión es ver cómo un fenómeno social determinado se entreteje desde una dimensión "micro" cuyo flujo se codifica y se proyecta en el laminado de una representación de lo "macro”. Pero siempre hay que atender el hecho de que una micrología es algo más que una abstracción útil para pensar analógicamente el tipo particular de problemas que se hacen visibles en la representación fija de lo social: ya que esos problemas siempre tienen texturas microsociales tras bastidores. El diseño de una micrología social implica así un instrumento conceptual de doble aumento, es decir, un instrumento transversal como puede ser un microscopio de lo social, para abstraer esas texturas microsociales desde la representación que alimentan en el seno de su reproducción discursiva, y donde el lenguaje indirecto se efectúa con eficacia. Todo ha adquirido pues, la claridad del microscopio.
|
|
|
|
•••








Header image:
0 Intraversiones:
View blog reactions
Linking park