Una vida y nada más
 

21.2.08

[Deleuze & Internet I] Google: the image of search

Como quizá muchos lo saben, en Deleuze Studies podemos encontrar online una buena cantidad de videos de ponencias sobre la filosofía de Deleuze y sus aplicaciones. No obstante, en este caso quiero llamar la atención sobre la ponencia titulada Deleuze and the Internet, la cual fue impartida el pasado mes de diciembre por Ian Buchanan, profesor de la Universidad de Cardiff y fundador de Deleuze Studies, quien está llevando a cabo un interesante proyecto titulado Practical Deleuzism. La ponencia de Buchanan trata de aplicar la mirada deleuziana a varios aspectos del internet haciendo énfasis en la predominancia info-monopólica de Google. Ahora les presento un ejercicio de reseña publicada en dos tiempos, aunque también pueden encontrar streaming de video directamente desde este enlace.

Buchanan comienza su ponencia recordándonos cómo es que los detalles de nuestra existencia están segmentados por convenciones sociales que penetran nuestro cuerpo y que pasan como naturales: segmentaciones del orden del género, raza, clase social, trabajo, familia, etcétera. Sin embargo, siguiendo a Deleuze y a Guattari, Buchanan señala que estas segmentaciones son transformaciones incorporales que hoy en día han sido relevadas por un profile digital: las marcas de identidad de nuestro cuerpo ya han podido ser diluidas por las segmentaciones bancarias o institucionales, es decir, por los datos que arrojan nuestras tarjetas de crédito o nuestro número de seguridad social. Por tanto, todo indica que nuestro cuerpo ha sido reemplazado por el perfil digital que tienen las agencias de gobierno o los bancos: las segmentaciones de género, raza y clase han sido suplantadas por las segmentaciones relativas a la deuda y el crédito. Buchanan nos explica que este aspecto no significa que la era del cuerpo haya sido sustituida por la era del alma disciplinada, y puntualiza a este respecto las diferencias entre el disciplinamiento del alma en el sentido foucaultiano y lo que es el cuerpo sin órganos deleuzo-guattariano. De ese modo, Buchanan objeta el presupuesto que señala a internet como el agente de una libertad incuestionable. Si bien es verdad que internet no fue una tecnología nacional cuyo desarrollo y crecimiento haya sido supervisado por instancias gubernamentales, lo cual lleva a suponer que es un espacio anti-socialista que no acepta ningún dirigismo y que por ello es también un espacio de inminente libertad, el hecho de que tales instancias del gobierno no puedan detener el ejercicio de prácticas ilegales -como por ejemplo la pornografía infantil- refuerza la idea de que internet es el bastión de la libertad posmoderna.

Para Buchanan, existe el presupuesto de que la libertad sería pues el cuerpo sin órganos de internet: señala que las implicaciones de la retórica de la libertad en internet fueron expuestas ejemplarmente por la reacción que la prensa tuvo respecto a la historia de cómo Google entró al mercado chino. Buchanan llama la atención sobre el hecho de que Google aceptó adherirse a las políticas de regulación del gobierno chino y al control de la información en internet, excluyendo por ejemplo el acceso al Tibet, Taiwan y Tiananmen, y restringiendo categorías de búsqueda relativas a los derechos humanos, a Amnistía Internacional, a la pornografía, y a la doctrina radical del Falun Gong. Si bien Buchanan menciona que no es la primera vez que Google accede a este tipo de controles y regulaciones de la información, sobre todo considerando que en Alemania restringe las referencias a sitios que niegan el holocausto y en Francia de sitios que incitan a la violencia racial, la complicidad que sostiene con la censura del gobierno chino excedió todos los precedentes, al grado de que muchos consideraron esta complicidad como una traición a los valores de libertad que Google supuestamente emblematizaba.
What this case demonstrated is that Google isn't really concerned about our access to content at all. All the blustery talk about compromised values was really just a verbal smokescreen trying to cover up this one glaring truth: Google's priority is its access to new markets and it will not hesitate to compromise its putative ethic of 'do no evil' in order to achieve that goal. It is only if we continue to buy into the fantasy that it and somehow the Internet as a whole is a bastion of freedom that we find these events dismaying. If the Internet was ever a 'commons', then there can be no doubt that it is rapidly being 'enclosed', the implication being that Amazon, Google and eBay are still only the 'primitive accumulation' stage. Information is in effect a natural resource like oil that Google exploits without regard for the environment.
Siguiendo las declaraciones del Google CEO Eric Schmit, Buchanan considera que las intenciones de expansión de Google se hacen más evidentes al contemplar la convergencia del internet con la telefonía celular:
Eric Schmidt went on record saying that Internet enabled mobile phones would effectively solve the problem of how to gain access to emerging markets in underdeveloped countries where the absence of landline infrastructure would otherwise have proved an impassable obstacle. The Internet has democratised information, Schmidt claims, or at least it has for those who have access to it. And that he says is the problem: not everyone has access! In Sub-Saharan Africa, Schmidt laments, less than 1% of households have a landline. According to Schmidt, thanks to the Internet we don't have to take what business, the media or politicians say “at face value” and this is empowering. Thus, he says, governments should stop focusing on how to control the Web and “concentrate on how to give Internet access to more people in more countries.” Government should, in other words, help Google to expand its market.
En el mismo tono, según lo menciona Buchanan, la respuesta negativa que Google hizo al gobierno estadounidense cuando éste le pidió asistencia para rastraer a los usuarios que consumían pornografía infantil, no es más que una señal de que Google piensa que el gobierno no debería tener permiso alguno de intervenir y afectar su mercado:
Co-founder of Google, Larry Page, defended the company's refusal to help identify child pornographers by saying, rather tellingly, that the company relies on the trust of its users and that giving out data on users would break that trust. His implication is obvious: if Google gave out data on its users it would effectively turn customers away and eventually lose its pre-eminent place as market leader.
Para Buchanan esto no significa que Google respete de hecho la privacidad de sus usuarios, o que no los tenga vigilados: Google está constantemente recopilando datos de los usuarios, individual y colectivamente, y los publica bajo la rúbrica de Google Trends, ofreciendo mapas de temas más buscados dependiendo de la región en la que el usuario se encuentre.
Eschewing any pretence to scientificity, these search maps make for titillating reading as one ponders what it means in cultural-geographical terms that the most frequent Google searches in the city of St Albans in Hertfordshire were for gyms, weight loss, and the Atkins diet. Does this make it the “most self-absorbed city in Britain ” as claimed by The Sunday Times (UK) in a half-page piece studded with such titbits of spurious psycho-social information gleaned from Google Trends? Obviously more of a lifestyle than hard news piece, although it was in the news section, what is particularly striking about this article is its complete lack of sensitivity to the fact that such maps are the product of electronic surveillance. That a liberal paper like this doesn't see Google Trends as surveillance is evidence of just how little critical attention is paid to this dimension of the Internet in the public sphere. But I don't want to give the impression that this is some kind of conspiracy because the fact is Google is very open about its snooping – one Google executive, Marissa Mayer, has even said we should expect it.

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